Investigadores y emprendedores (a menudo) no coinciden
Me gustaría compartir hoy una experiencia que tuve hace varios años en la Chalmers University of Technology, en Göteborg (Suecia), durante unas visitas que hice por Europa para identificar buenas prácticas en formación de tecno-emprendedores.
Allí vi un programa que me encantó y que siempre he abogado por su traslación a España. De tanto hablar de esto, lo mismo ya se ha adoptado. Me consta que hay modelos de incubación parecidos, pero no tan radicales al adoptar el concepto de las dos-vías-paralelas-que-después-se-juntan que paso a explicar.
Mientras que las entidades promotoras de spin-off lo que hacen habitualmente es trabajar con tecnologías prometedoras que traen los aspirantes a emprendedores, a los que se le exige presentar su propia “idea de negocio” para ser admitidos en los programas de incubación, la entidad sueca optó por un camino alternativo, que me parece más realista e innovador.
El equipo de Chalmers realiza dos procesos paralelos (e independientes) de captación:
- Ideas/Proyectos/Tecnologías todavía “verdes”, de investigadores y tecnólogos que quieran que alguien les ayude a madurarlos, a valorizarlos, en forma de una propuesta de negocio atractiva para el mercado.
- Personas con vocación emprendedora, y cierta sensibilidad tecnológica, que quieran participar en el programa para impulsar buenas ideas de negocio que propongan otros.
Las primeras se buscan a partir de potentes redes de investigadores, inventores y empresas del entorno (“idea providers”), y se ponen a disposición de los segundos: jóvenes con aCtitud emprendedora, que reciben un programa intensivo de formación para aplicar ese conocimiento (esa aPtitud) al desarrollo del proyecto que hayan seleccionado de los disponibles en la bolsa de ideas.
El enfoque de Chalmers tiene una indudable ventaja: Una buena idea de negocio, más aún en el campo tecnológico, puede provenir de alguien que no puede (o no quiere) comprometerse con un programa de formación, ni convertirse en emprendedor. De esta forma, se aprovecha la idea y se pone en manos de alguien que puede (y quiere) desarrollarla.
El programa de la Chalmers Entrenorskola, que es como se llamaba pero que ahora acoge la Chalmers School of Entrepreneurship (CSE), aboga por un reparto de funciones (ideas y tecnólogos por un lado, y emprendedores por el otro) que me parece muy extrapolable a España, donde necesitamos aprovechar las buenas ideas de científicos e ingenieros de universidades y CPIs que no pueden/quieren comprometerse con estos programas de incubación o no están dispuestos a dejar la Academia para convertirse en emprendedores.
Este enfoque es válido incluso cuando la idea proviene de una Pyme establecida o de un inventor independiente, pues en muchos casos éstos no tienen tiempo, ni recursos, para desarrollarla, como los propios organizadores de Chalmers me explicaron durante la visita.
Una limitación de este enfoque, todo hay que decirlo, es que algunas ideas de negocios tecnológicos son muy difíciles de desarrollar por personas distintas a quienes las han originado. Es decir, a veces el proceso de transferir la idea y/o su desarrollo del investigador al emprendedor puede terminar fracasando.
Sin embargo, esa limitación se puede resolver en la mayoría de los casos con una efectiva cooperación entre ambos, aspecto clave para el éxito de este modelo.
















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Hola Amalio,
me parece muy interesante la propuesta de Chalmers. En Barcelona se ha intentado varias veces porque parece un mecanismo obvio. Pero en general ha resultado un fracaso. Ni el personal investigador quería soltar prenda (“mi tecnología”) ni los potenciales emprendedores (de escuelas de negocio) querían implicarse en proyectos de tan alto riesgo si no tenían todo el control.
Otro punto negativo es que la tendencia es buscar personas emprendedoras en facultades de empresariales, economía y similares, cuando estos perfiles acostumbran a ser los menos emprendedores de todos. ¿Por qué? Porque por desgracia puedes ser ingeniera o físico con un doctorado sin haber estudiado ni una palabra asociada al concepto empresa o negocio.
Por otro lado me gustaría saber qué mecanismo utilizan para detectar y captar a estas personas emprendedoras. Nosotros en la UPC tenemos experiencia en atraer e incubar tecnologías y domar al personal investigador, pero no en atraer a personal emprendedor. ¿Algún consejo?
Recuerdos.
Pere:
Pues sí, tienes razón. La clave de este concepto en apariencia tan sencillo es implementarlo bien. En Chalmers funcionaba de cine, y sigo pensando que en España es viable, pero la clave del éxito está en los detalles:
1) Organizar talleres con los investigadores que aportan el proyecto/tecnología para que entiendan la necesidad de compartir, por su propio beneficio (esto que suena obvio, puede hacerse bien o mal, y de eso depende que funcione, como todo en la vida)
2) Dudaría de esa afirmación de que “los perfiles de empresariales y economía son los menos emprendedores de todos”. Sinceramente, no lo creo. Pienso que la media de “intención emprendedora” allí es superior a otras carreras (aunque en España sea muy inferior a Suecia para cualquier carrera), y que es ahí donde conviene buscar primero porque aporta complementariedades.
3) Detectar, captar y seducir a personas con potencial emprendedor no es algo que pueda explicarse en unos cuantos párrafos. Tiene su miga, pero la metodología la tengo medianamente clara. Tenemos que crear “Bolsas de talento emprendedor”, siguiendo una estrategia ordenada y a medio plazo. Eso seguro que conduce al éxito, porque yo insisto que en España la aCtitud de la gente está cambiando. No podemos quedarnos con la foto vieja que tenemos en la cabeza…
un saludo
Me ha parecido muy interesante la propuesta de Chalmers básicamente porque hay algunas personas entre las que me incluyo que preferimos colaborar en una idea sin tener que estar en todos y cada uno de los procesos de gestación de la misma. Nunca he podido licenciarme y por eso he hecho algunos cursos de formación para poder prosperar. De todas maneras sé que en el trabajo doy lo mejor de mí cuando hay ideas de grupo. ¿Por qué no implantarlo a los estudios?
Saludos
Hola Gero:
Así es, me parece la de Chalmers una propuesta muy flexible, que se adapta genial a las dificultades de conexión que tenemos en nuestros entornos de investigación.
Saludos
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