El Índice REVA como fórmula de rapening
He estado pensando en los criterios operativos que deberían primar a la hora de seleccionar tecnologías y proyectos para ser financiados en los llamados programas de valorización.
En EEUU llaman “rapening mechanisms” a los procesos que permiten “madurar” un resultado de I+D o una tecnología hasta hacerla apta para la transferencia. Hablamos en definitiva de la función de “maduración” dentro de la actividad de “valorización”
Está claro que además de una buena “metodología de detección” de proyectos potencialmente interesantes, es fundamental que se adopte una “metodología de evaluación y criba” que sea eficaz y eficiente para elegir las tecnologías que finalmente entren en los procesos de valorización.
La primera metodología (“de detección”) se centra en la base de la pirámide, para ensancharla lo más posible dentro de criterios de eficiencia, mientras que la segunda (de “criba”) permitirá que lleguen a la parte superior de la pirámide los proyectos que realmente encuentren un balance adecuado entre las tres variables que explicaré en este post.
El discurso programático puede anunciar bonitos y atractivos objetivos fundacionales, pero es el modelo de selección el que dice la última palabra, el que define la naturaleza de un programa de valorización.
Como insisto tanto en la función de “cubrir el gap de innovación” que deben tener estos programas que se gestionan con fondos públicos, pienso que deberían seleccionar resultados de I+D que consigan un balance positivo entre estas tres variables:
- Grado innovador: Adicionalidad respecto de lo que ya existe, medida por la capacidad de esa tecnología para generar valor en el mercado/sociedad a partir de conocimiento.
- Nivel de riesgo: Probabilidad de fracaso técnico y comercial del proyecto.
- Ratio esperado de valorización: Defino este concepto después, porque creo que resume muy bien la función diferencial de un programa de valorización, tal como yo lo veo.
Por ejemplo, las tecnologías seleccionadas por estos programas deberían compensar con un elevado “grado innovador” el “nivel de riesgo” asumido. Y ahí está una de las diferencias respecto de una entidad financiera que sólo pondrá atención en el potencial de rentabilidad y en minimizar el riesgo todo lo posible.
La idea es vigilar la rentabilidad potencial pero solo indirectamente, a través de la tercera variable que he llamado “Ratio esperado de valorización” (el acrónimo es REVA), que defino ahora:
Índice REVA: Cociente cuyo numerador está compuesto por la diferencia entre el “valor futuro” y el “valor actual” de la tecnología, y en el denominador por la variable “Tiempo” asignado al proyecto.
REVA = (V1 - V0) / T
Por lo tanto, el REVA será directamente proporcional al aumento de valor de la tecnología que se espera entre el momento en que se acepta el proyecto (V0) y el momento en que se transfiere la tecnología (V1). E indirectamente proporcional al tiempo que se pida para la completa “maduración” de la misma, es decir = T1 – T0.
Este REVA introduce la variable “tiempo” en la ecuación, pero también podría usarse un “REVA financiero”, en cuyo caso se pondría en el denominador el capital invertido o solicitado para abordar el proyecto de maduración.
Creo que estas fórmulas sintetizan muy bien lo que para mí es la verdadera adicionalidad de un programa público de valorización, y que resumo así:
“Aumentar el valor, en el menor tiempo posible, y con la inversión más eficiente, de aquellas tecnologías con un atractivo potencial de transferencia que aún están verdes para ser aptas para las empresas, y que sin este ‘empujón’ pueden terminar quedándose en los cajones de los centros públicos de investigación”.
Esta definición, y sus fórmulas asociadas (los dos REVAs, o un REVA “compuesto” que coloque en el denominador las dos variables Tiempo e Inversión) resumen en términos cuantitativos mi forma de ver la función de maduración de tecnologías.
Retomando la terminología que comenté al inicio del post, el Índice REVA sería una especie de “fórmula de rapening” a tener muy en cuenta por las personas que nos dedicamos a la valorización de resultados de I+D.
















Amalio, tres comentarios (me gustaría tener tiempo para hablar sobre esto y encontrar similitudes con otros campos).
1. Como siempre, lo difícil no es establecer la fórmula sino los parámetros. Para valorar la tecnología mediante el REVA (entiendo que para priorizar la inversión en uno u otro proyecto) necesitas saber el V1 i Vo, y el tiempo de maduración, o no? Si es así, como mínimo en los primeros 100 proyectos sólo lo podrás hacer a posteriori, y poco a poco irás aprendiendo. Si tienes acceso a todos los proyectos InnoCash tal vez puedas acelerar el proceso.
2. La fórmula del REVA da idea no sólo sobre la tecnología en sí sino también de la capacidad del equipo para valorizar la tecnología no? Una buena estrategia de protección (suponiendo que optemos por esta opción), un buen equipo de desarrollo, un proceso de verificación/homologación rápido, nos llevarán a un REVA rápido, un equipo de elevada potencia de valorización.
3. No encuentro parámetros relativos al mercado o entorno donde se tiene que introducir la tecnología. Estás suponiendo que el mercado aceptará igual cualquier tecnología y de cualquier sector? No tendrá un REVA más alto una tecnología de energías renovables que una de minería? No tendrías que establecer un factor modulador?
Seguimos en contacto.
Hola, Pere:
Un placer verte por aquí. Planteas tres cuestiones muy interesantes. Te comento:
1.- Estoy de acuerdo. Definir los valores es siempre lo más complicado. El Indice REVA es un constructo didáctico para facilitar la comprensión de lo que significa “madurar” tecnologías. Creo que hay que empezar por ahí, y una formulación de este tipo puede ayudar a visualizar eso. Para poner números al V1 y V0, o al T tenemos que confiar en la experiencia que vamos acumulando, y en la opinión de expertos. Es lo que siempre hacemos con los “due diligence” y la evaluación del potencial de mercado de una tecnología. Es un entorno de incertidumbre, y el margen de error es alto, pero no existen formulas exactas para encontrar esos números. Sin embargo, algo tenemos que hacer para seleccionar los proyectos, porque no hay dinero para todos.
2.- La variable “Capacidad/aptitud” de los equipos de valorización es un factor a considerar muy importante. Una misma tecnología puede tener un REVA diferente según qué equipo la valorice. Tienes razón. Quizás convendría introducir en la formula una nueva variable que multiplique en el numerador, que podríamos llamar “Indice de reputación” del grupo, o algo así, y que penalice o premie el Indice según su trackrecord y prestigio en estos temas. Es una idea que habría que pensar más, pero sin duda a tener en cuenta. Aquí volvemos a meternos en camisa de once varas: ¿cómo medimos ese nuevo índice? Creo que algo se puede hacer al respecto, pero merece una buena pensada.
3.- En cuanto al factor sectorial, la verdad es que pienso que ese impacto ya está absorbido en el análisis del (V1 – V0), e incluso en la variable T. Cada tecnología/mercado debe ser examinada teniendo en cuenta la sensiblidad sectorial. No estoy tan seguro que una tecnología de energías renovables debe tener un REVA más alto que una dirigida al sector de la Minería. El sector puede premiar/castigar un poco la evaluación, pero si la tecnología es disruptiva, eso puede compensar el hecho de que la dirijas a un sector maduro, ¿y si resulta que esa tecnología lo que hace es “rejuvenecerlo”? Por otra parte, aquí hay otro tema muy importante. Lo que mide el numerador del Indice REVA es una diferencia de valores. Ahí hay una dimensión absoluta, los números de los que hablamos, pero tambien una relativa, y es la diferencia de valor que se genera por unidades de tiempo (T) o de inversión en el proyecto de valorización (€). Me explico. Aquí lo que importa realmente es ¿cuánto somos capaces de aumentar el valor de una tecnología por unidad de tiempo, cuánto de eficientes podemos ser madurándola? Y en ese sentido, hay tecnologías o resultados de la I+D+i que se prestan más a tener REVAs altos. Todo depende del momento en que “pillas” esa tecnología: si estas cerca de un prototipo, por ejemplo, es posible que invirtiendo en él, consigas multiplicar su valor. Hay hitos en el itinerario de valorización de una tecnología que pueden multiplicar su valor. Si estas cerca de un hito de esos, y no cuesta tanto dinero llegar a él, el REVA puede salir muy alto. No sé si me he explicado bien…
un saludo